-¿Abuela, hoy que vamos a comer?
-Hoy, ios, yo no sé lo que vamos a comer
-Bueno, abuela, si no hay ná que comer, comemos pan y sartén: la abuela le echaba unas gotillas de aceiten en la sartén y ellos moaban.. El menú tampoco venía… ¡qué hambres se pasaron!!
Antoñico, muchachillo, se sentaba en la ventana sin rea, con los piesesillos pá fuera y si pasaba alguien: “Hoy me tiro, que me tiro, ya no paso má hambre.”
S’estaba callao, sentía otra ves pasos de allí, del Pinchonete: “Ya no paso de hoy, que me tiro…, que no paso má hambre.”
Ya má grande s’iba a La Plaza, sperando qu’alguno le diera: “vente a trabaar conmigo.” S’aburría, el probe, y le dío a otro: “si avisan y hase falta alguno má me llamas.”
Van y pegan, de noche en la puerta. La madre:
-¿quién es?
-Mira, dile a tu Antonio que esté trempano, allí, en La Plaza, que vamos a trabaar.
La madre:
-Antonio qu’han venío a avisarte
-¿Y de comía?
-En el caón hay pan y una miilla morsilla.
Cogió el pan a tientas- ya ves tú, el alumbrao tampoco sería el que hay este año en calle Larios- y otra cosa… Cuando llegaron al tao pá comer saca el pan y la machacandera.
Es que era Corín y era mu grasioso… El entremés que llevaba tampoco era jamón de jabuco
Transcripción: Luis Torremocha
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