Presentación

El Archivo de imágenes es una iniciativa del Instituto de la Villa del Ayuntamiento de Casabermeja con el objetivo de recuperar nuestra memoria y preservarla a través de un soporte digital que nos permita acceder a ella de manera fácil.
Con este proyecto se pretende recuperar la memoria histórica de Casabermeja a través de las fotografías, estas recogen la historia reciente, que aún perdura y  podrán hacerse consciente y compartirla con las generaciones presentes y futuras. Se recuperara visualmente la arquitectura popular, las costumbres y tradiciones que persistieron durante el siglo pasado y que nos han conformado como pueblo.
Por tal motivo, necesitamos vuestra colaboración para poder acceder a vuestras imágenes y fotografías. Es fundamental la colaboración de todos los ciudadanos de Casabermeja que tengan fotos antiguas.
El procedimiento consiste en que nos facilitéis vuestras fotos y personal técnico en audiovisual las digitalizara y os las devolverá en el momento.
Las imágenes en soporte papel, película, diapositiva, vídeo  o digital, se podrán recepcionar en la siguiente sede:

-          Ayuntamiento de Casabermeja:
Miércoles y Viernes de 8:30 a 14:00h

“LAS COSAS DE EL LUGAR”:BASTIAN CHAVITO (continuación)

Se casó y se fue a vivir a la Plasa Nueva. Él creía que casarse era estar tó el día encima de la jembra… y ya la muer no sabía por ónde echarlo y va y se lo dise a Mª Osefa, la madre de los Galanes, que era una muer de pro, apañá pá esos líos.
-Pó a ese le quito yo las ganas de jembra. A ese lo echo yo a trebaar…Si tu estas conforme con el plan que tengo, verás como se va a trebaar.
-Bueno, ¿qué vamos haser?
-Ésta noche s’acostais y apagas la lú. Yo me voy a meter debao de la cama antes, con una buena vara, que verás…
Se metió debao de la cama con su vareón y cuando apagaron la lú, chiquillo, no eran estacasos y Bastián:
-¿Y esto que es?, ¡esto qué es!...¡¡esto qué es!!
La muer le desía:” ¿qué?, yo no noto ná.
Otro trancaso y Bastian:
-¿Esto qué es lo que es?
-Bass-ti-annn, Bass-ti-annn: soy un pas-tas-ma.
“Yo no he visto un pastasma como éste.”
Entonses la muer, como ya lo tenía hablao: “dile que si es un alma del otro mundo que te diga lo que quiere”
-Si eres alma del otro mundo, díme lo que quieres.
-Que- te- va-yass a tra-baar al Alcaire mañana por la mañana trem-pa-nitooo y no vuel-vas en lar-go tiem-pooo
Él estaba eseando qu’amaneciera pá irse a trabaar… Y se jué.
Preguntaban, como la ente lo sabía:
-¿Qué t’ha paso? He’scuchao algo de un Pantasma
-Vamos, ¡un espanto de trabao no le sale a nadie ná má qu’a mí.! ¿A ver a quién l’ha salío un espanto de trabao? Yo escucho que salen espantos que le digan una misa a un santo…¡¡de trabao ná má qu’a mí!!
…Y es qu’el trabao no lo quería

Transacripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”: BASTIAN CHAVITO (CONTINUACIÓN)

Fue una ves a La Vega , a Cañaones, había allí un capatás que era del Lugar, Bastian Botones. Mi tocayo, desía él. A los tres o cuatro dias d’entrar las fuersas de Franco en Málaga fue Chavito – ¡pá que le pusieran de comer!-, fue allí. Iba por la carretera, había una parea: un cabo y un guardia y serca un hombre d’aquellos alreeores.
El guardia dío: “quién será ese sueto que viene por ahí y el hombre le dío: “ese es un tonto de Casabermea, paisano del capatás y viene de ves en cuando… pero eso es un tonto.”
Cuando llegó a ellos:
-¿Compare a ónde se camina?
-Ahí voy a ver a mi tocayo
-¿Qué tocayo?
-Pues... ¡mi tocayo!, mi tocayo Bastián… ¡el de Los Cañaones!
Mu bien, hombre. Mu bien.
Como ellos sabían qu’ era tonto:
-¿Bueno, Vd. en qué se las busca; Vd. qué es lo que hase?
-Yo vendía en Málaga poleillo, yerbabuena y cosillas d’esas..., pero ¡desde que entró esta canalla estoy perdío!…Y eso a los tres o cuatro días d’haber entrao las fuersas en Málaga. Los guardias se dieron: “esto se ve que es un tonto perdío”… Ya ves, mataban a uno por mucho menos.
El cabo se reía y le dise Chavito:
-A ti te conosco yo
-¿¡A mi?!
-Sí, a ti, t’he visto yo tirar del copo muchas veses
-Anda, anda pá ancá tu tocayo, infelis.

Asomaba con hembras en cualquier sitio. Llegó al cortío Grande. Juan Manuel tenía parentesco con él, lo tuvieron que casar, a Chavito, con la Mamina, la hermana de la del agua, por coones…
Bueno, llevaba una hembra. Los acostaron en el paar y tos los que había allí… y les desía ella “ teneis que darme dineros” y le daban peasillos de librito, taquillos de papel y ella los guardaba, a oscuras,
A la mañana siguiente Chavito:
-¿Cuánto ganaste anoche?
Tiró d’aquello, los papeluchos que le habían dao.
-¡Ay, so tonto!, que esto no son billetes, son recortillos de papeles y cosas d’esas
-¡Y yo qué sé, como estábamos a oscuras, yo no vía ná!
-¡¡No vistes ná, pero las cosas gordas sí las vistes!!

Transcripción: Luis Torremocha

Entrega de premios de tiro al plato

“Esto era el antiguo Puerto de la Horca, estaba la maquina puesta al lado de la carrertera, pero esto era un premio local, por que habia premios para la gente del pueblo y la gente del fuera, y yo gane el primer premio, no me aucerdo de todos los que habia alli pero estaban Antoñito, Curro, Rigos, otro del Puerto de los Gallos, el Pepe del Puerto de la Horca, el hermano, el Juani y otros tiradores más. El primer premio era una copa, el segundo otra copa y luego a los otros le daban botellas de vino. Había dos tiradas, una en el día del Señor y otra en feria, yo la gane cinco años seguidos”. En esta foto aparecen de izquierda a derecha Joaquin el de Helena, Pepe el de la Rubia, Juan Durán y Bastian Caldera, que es el que esta dando la copa.
Agosto de 1968


“LAS COSAS DE EL LUGAR”: BASTIAN CHAVITO

Cuando le metió la hostia Juan Pasarríos, que era su hermano y había sío guardia. Chavito salía por la calle con una canastilla vendiendo quincalla.
Estaba en la Juentabao, vivía cerca, solo. Había ío por un cantarillo de agua. Allí se reunía mucha ente y le empesaron a desir tonterías, llegó su Juan y cogió y le dío:
-Coge el cantarillo y tira pá arriba, ¡so tonto!
-¡Es que estoy aquí con unos amigos!
-¡¡Que te vayas t’he dicho!! ¡¡Pá arriba ahora mismo!!
Como siguió resintiéndose le llamó candela, le pegó una guantá.
El cogió el cantarillo y se fué. Cuando ya no estaba al alcanse del hermano, se puso en lo alto de los teares aquellos y le dise:
“Amigo, como has sío guardia, qué bien sabes darlas”.

Lo meor de Bastian Chavito- el trabao no lo quería- era cuando llegó a El Moral. Estaba allí de continuo otro retrasaillo, Salvaor.
Le dise Teresa:
- “Te voy haser el café y aluego le ayúas a Salvaor a partir leña, sacar la cuadra…”
Se puso en la mesa, se tomó el café y dise:
-¡Teresa!, sabes lo que yo he pensao…que este es un cortío mu chico pá dos tontos… (Y es que además le temía a Salvaor porque él sabía que Salvaor sabía qu' él iba disiendo por El Lugar: "¡Pá que quedrá Dios a Salvaor el del Moral"!)

Otra ves se hiso el malo. Su sobrino lo había llevao a cortar aelfas al arroyo Los Pilones. Chavito tó el día debao de un olivo, tendío.
-¿Qué te pasa?
No sabía desirle lo que le pasaba.
-Bueno, esta tarde te llevo al médico
-Al médico no voy yo ni atao.
Lo subió en el borrico y llegó a la puerta de D. Ubaldo, en la esquina del Llanete y echó mano a baarlo.
-Mira, Pepito, tontería que te canses… ¡que yo no voy al médico!
-Entonses qué, te va ver el veterinario.
-¡Tampoco!
S’enritó el sobrino y empesó a tirar de él…
-Mira, tontería que te canses, lo que yo tengo no me lo va a quitar naide. Lo único que me lo quitaría sería una troyana como la que tú tienes pá toas las noches.

Venía Blas, que le gustaba el cachondeo, por el camino y se crusó con Chavito.
-Ñeta Bastián, ahora estás aquí, en este cortío. Aquí malo está eso, aquí no pillas ná... bueno, tampoco tú ya no estás pá trotes
-Que no, déame esa troyana que tu tienes y verás.
Estaba mu obsesionao con casarse…


Transcripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”: MARIANO PALETO

Mariano, cuando alguien le desía:
-Eso es mentira
-¡Mentira!, eso lo uro yo, míralas aquí (crusaba los deos y se los besaba), por mi hermana que está debao de la gloria comiendo tierra…, que eso que yo digo es verdá.

Otra ves Mariano con Marcos Cocurra, que estaba perdío con la política. Era socialista… porque el padre lo era. ¡Mira, Marcos con la propaganda de las elesiones se volvía loco!: “ahora vamos a barrer, los comunistas están equivocaos…nosotros semos los que tenemos que mandar en España”…y qué sé yo.
Estaba sentao en el Casino y llegó Mariano, borracho, y cuando lo vió, se tambaleó pá tras y le dío:
-¿Qué hase ¡¡CENAAACO!!?

Estaban de polémica con un guardia mu grande, un cabo, Gallardo, que le pegó a Paleto – ¡mira que pegarle a Paleto también...!-, la madre, que era má inocente qu’él, detrás d’él, iba pá ancá Juan Colores y llegó pegando puñetasos:
-¡¡A ese le quito yo la ropa, como me llamo yo Mariano!!¡Qué le quito la ropa!
-No, Mariano, no se la quites, hombre, que hase mucho frío y se vaya a resfriar.
¡¡Ese le quito yo la ropa!!
La madre, allí, mirándolo, dise:
-Éste habla mucho y no escapás de ná. Verás como yo se la quito.
-Oyes, Paca, tú se la quitas, tienes influencias pá eso
-Claro que sí, cuando yo le lleve un par de biscochos a Mariquita Molina, (alcaldesa de Colmenar), ese está ya mismo fuera del Cuerpo.

Paca era caía. Era de Fairola.
-El torero ese, Márquez, no tiene má remedio que ser tu sobrino (ella se llamaba Márquez). Tiene muchísimo dinero y te pué haser un regalito mu bueno
-Ah, sí, sí, tengo qu’ir, tengo qu’ir.
A los má o menos días:
-Ya h’ estao allí… a ver a mi sobrino.
-¿T’abrá hecho un regalito bueno? (Ni siquiera había ío).
-Sí, que me l’ha hecho.

Una chamailla que Mariano estuvo malo…, bueno que se cayó, s’ escalabró, Pico lo llevó al hospital, lo curaron, le echaron unos puntos y le dieron el alta. En ves de venirse, pilló pá llá, pá llá, pá Torremolinos…sus cuentas era venirse. Se lo encontró mi ío, (Miguel) por Playamar que estaba en una obra, lo vió
-Cucha, ¿dónde vas por aquí?
-Pá El Lugar
-Pero, chiquillo, estas esnortao.
Llamó un taxi y lo plantó en C/ Córdoba.

Al poco tiempo vino con 300 pts pá pagarme: “no, eso lo ves con él cuando lo veas.”



Paleto el mayor…, ¡lo que es que pasaba sequía el caballo del Mono!: lo llevaba tós los días a la Juentabao, por el mero hecho de darle un paseo… y desde la juente lo venían mareado muchísimo. Un día s’esbocó el caballo y se fue derecho a la ventana d’abao de la Posá…chiquillo, ¡¡pobretillo!, un encontronaso con el saliente de la ventana…y tos los dientes juera, un chorro sangre…
-Bueno, Paleto, ¡estas arreglao ahora sin dientes!
(Pegó un chiflío)
-¡Esto no es ná!, no ves que chiflo.

Transcripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”: Pepe Paleto

Estaba en el Casino. Desía que una mula que le había comprao a Juan Lagarto, una mula de Juan López,- él no era escapás de agarrar una bestia ni pá llevarla al agua,-  desía que la había domao él y que era la meor qu’había en El Lugar.
L’emprendieron con él y le desían :
-Pepillo, ¡tu mula, arando, abre la boca!
-¡¡Esa no abre la boca arando!!, ¡¡tiene coones pá tirar de toa la tierra que le echen!!
-¡Qué va, hombre, esa mula abre la boca arando; habeis engañao al Lagarto!
S’enritaba, chiquillo, empesaba a pegar puñetasos en el mostrador, la liaba, formaba la gorda…
Estaba en contra de los trastores:  “mulos con los guevos gordos es lo que hase falta…¡qué leche de trastores!.”
Tenía aborresío a los trastores.

Vino con permiso del Servisio militar. Como no tenía ropilla alguna, se tiró tó el permiso  vestío de soldao. Ugaba con los chaveas a las bolas. Vivían en La Plasa Nueva.-

(Miguel:
-Voy a mear
- ahí está el servicio…
-No, voy a mear en el campo que hase tiempo que no meo…
Antonio:
-Ponte que no te vean desde enfrente, chiquillo, que vaya que después digan qu’ ha venío un vieo meandose..)

Las mueres ugaban a la ruea. Estaba Pepe con su papá y su mamá sentaos a la candela, resien llegao con permiso.  A esto que asoma su hermano Juan y lo vieron ellas llegar, que era cabrero en la sierra y vino a vestirse, traía el alambre, con una pila de  senserras, la manta, la honda al hombro y se dieron las mueres:”ay, vamos a ver el saludo que se tienen” y entraron en la casa.
Juan con mucha parsimonia se desenganchaba un collar, miraba al hermano, se quitaba la manta, miraba al hermano, otro collar, miraba al hermano… y le dieron ellas:
-Pero Juan, no saludas a tu Pepe, que ha venío de soldao
-Bueno, aho-ra cuan-do- me- lo- qui- te tó. ( Era gangosillo)
Y termina, se va a la candela y le dise al hermano
-Ehh
Pepe:
-aquí…

      Y ese fue tó el saludo.


Transcripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”: El episodio de los 14

Cuando mataron a los 14, contaba que eran del Trabuco pero venían d’ Archidona también. Los traían en un camionsillo d’ aquellos que se calentaban por menos de ná… y se calentó. Pararon en El Lugar pá que se resfrescara. Los dearon en los calabosos. S’hartaron de vino los milicianos, se calentaron, y dispusieron de matarlos. Los llevaban pá “El Barco roto,” una prisión qu’ había en un barco…eran fascistas.
(A un pariente mío (Miguel) lo llevaron al Barco Roto, pero él ni era fascista ni ná. Lo sacó mi tío Antonio. El d’ El Encebro, también, y, también lo echaron).
Los sacaron de dos en dos. Los dos primeros lo mataron en derecho del calleón de la calle Camacha, el que desembocaba frente a Fernando el carpintero. Sacaron otros dos, y una miílla má abao.., después otros dos y así...; los dos últimos, a lo meor, en lo que después fue la fuente Las Parras.
Los enterraron en El Lugar pero vinieron los familiares una ves que entraron los fascistas.
Yo (Miguel) m’enteré bien, ¡¡mu bien d’aquello!!
Unos falangistas me dieron ( yo tendría unos 15 años, estaba en mi casa, hasta salí comiendo un peaso de pan.); en la esquina, por la casa de Perico Embustes. Los falangistas habían subio pá’ rriba, también calientes, y la ente s’había quitao del medio. En la calle atrás pillaron a unos pocos y me llaman y me dieron:
-¿Quiénes son aquellos que s’han asomao allí?, porque si no mu lo dises te vamos a llevar al simenterio y matarte también.
-Yo no pueo desir quienes están porque yo no lo sé.
-Pues, venga pá’bao.
Y me llevaron al simenterio y yo me meé…¡qué iba haser!
Y allí me preguntan: ¿tú eres uno de esos que han fusilao a esos?
(Menos má que vi en el simenterio a unos pocos del Lugar y m’entró una miilla de ánimos, sabes).
Empezaron.., uno que tenía unas tres flechas blancas en el borde…un jefe de senturia sería:
-¿Qué hasen estos aquí?
-Po que estaban asomaos divirtiéndose viendo…( los fusilamientos)
-Ah, sí.
-¡Vengan pá cá, uno a uno!
Los registraban, casi siempre se llevaba una navailla, de aquellas de tres gordas, se la quitaban y ,chiquillo, un par de galletas, unas pocas de galletas, pero ¡¡unas pocas!!
Venga otro … y otro. Y yo allí sentao en una piedra, chorreando…
-Hemos traio también a un niño. Aquí está.
-Ven pá cá.
Me pusieron en la fila; oyes, ¡ no me pegaron!, me quitaron la navailla.
Al final:
-Bueno, ¿estos qué vamos a hacer con ellos?
-A éstos le pegamos un tiro a cá uno y que se queen ahí.
La familia misma de los fusilaoos vían que… desían: “ estos que nos ayuen y se vayan.
Y dise el de las flechas:
-No, éstos se van a venir conmigo.
Mu llevaron al ayuntamiento, a los calabosos. Allí mu metieron y mu mandó llamar Andres Billoto que era alcalde…
Mandamos llamar a Marquitos aquel, que era jefe de falange:
“Ya no poemos haser ná, si fuera sío antes de los partes esos a Málaga, ya no hay remedio”.
“Ñeta, ¡¡que mu van a matar!!”
A los dos o tres días de estar allí, un sargento que tenía unas vendas, “el de las vendas,” aquel que fue bueno pá el pueblo, s’asomó por la ventanilla y
-¿Vosotros qué haséis aquí?
-Aquí mu han traío.
-Pero, ¡vamos a ver, qué ha pasao aquí!
Entró y ya le contaron ellos lo que había pasao y dío: “casi siempre pagan justos por pecadores. Yo daré una vueltesilla por aquí y veremos lo que se hase.”
Se fue… como pá orinar...; tardó otros dos o tres días…allí no venía nadie a ná. Apareció el sargento:
-¿Toavía estáis aquí? Venga, pá'rriba, pá el ayuntamiento, ( no pá fuera, no a la calle)
-¿Qué es lo que hasíais asomaos allí?
-Tú, (al niño, Miguel) estabas allí, ¿no?
-Yo salía de mi casa y unos falangistas me llamaron pá que yo diera los que había allí asomaos y yo no había visto a nadie.
A otro: ¿Ud. qué hasía allí?
-Yo ná...; es que encartó que a los que pillaron ninguno estaba asomao. Estaban allí Santiago tomando el sol. Frasquito Péres, que tenía unos guarrillos y un braso quebrao. Antonio Lili que estaba casi siego y vivía allí con su muer. Bastián Peres que había ío a trabar la yegua a la calle Atrás…
-Estas cosas, cuando pasa algo así, se va a algún sitio, al Ayuntamiento, a ver si hay que auxiliar a alguno, comenta el sargento.
-Es que no estábamos asomaos.
- Bueno, se vais cá uno a vuestra casa, se laváis la cara un poquillo y en misa- porque era domingo- ¡¡ sus quiero ver a tós, dándole grasias a Dios!!
Y ¡tuve (Miguel) que ir a misa! Yo no hasía ná má que ponerme delante del sargento cuando lo ví en la ilesia…pá que me viera…,él ni s’acordaba que había dicho aquello.
Hasta la navailla me la devolvieron.
¡¡Ahora que pasemos 4 ó 5 días allí buenos!!

Transacripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”: El Mamino

Se crió en Lo Morfi y de ahí sacó la afisión a la casería. Era uno de los meores casaores, pero un poco infelís, hasían de él lo que querían… Era demasiao bueno…
Estábamos (Miguel) en la cola pá cobrar el desempleo nasional, en Málaga, estaba detrás mía y llegan dos del Lugar y disen: “hemos estao en el sindicato pá sellar y están preguntando a tó el que llega la edá.
-“Iiia, entonses, -dise el Mamino-… y ¡ yo no sé la edá que tengo!”
-¿Tú no sabes la edá que tienes?
- No, que no la sé
-Pues yo sé la edá que tienes: 47 años. (Era un año má chico que yo)
Al ratillo:
- “47 m’has dicho, ¿no?
Bueno, cobramos y vamos a sellar y luego no preguntaron la edá siquiera.
Y cuando al rato me dise:
¿Cuántos me diistes que eran?”… Ya no se acordaba.

Una ves tenía un guarrillo pá matá – contaba Miguel el de Juan Losano- y lo llamó pá la matansa, pero hasía falta otro.
-Bueno, llamamos a Bastianillo el Mono, que vivía enfrente.
-No, a ese no, que se lo pidió a mi mujer y tengo yo que matarlo.
-Ya lo creo, vas tú a haserle caso a esas tonterías. Y se le llamó.
Cuando terminó de arreglar el guarro le cortó los solomillos y le dise al muer:
-Toma y lleva esto ancá Bastian.
-Pero, chiquillo, no lo ibas a matá
-Hombre, ¡tiene un niño chico!
Y le mandó lo meor del guarro.

Transacripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”: BASTIAN EL PEPITÁN

Antoñico el Herraor venía de Málaga ca ves má gordo. Los primeros días de las vacasiones lo pasaba mu mal, porque por donde iba: “¡Iiia, iiia!, Antoñico, qué culo”. (El, pasado el tiempo, lo recordaba complaciente).
Bueno, pues Bastián desía:
“Dise su ente que con el muchacho ese no saben qu’haser pá que no engorde… que lo manden a mi casa y a la semana está como los gatos de..., vamos que baa la calle agarrao a la paré…, seguro que perdía quilos.

También se contaba que tan poco acostumbraos estaban a tomar huevos,- porque los de sus gallinas lo vendían pá comprar el pan-, que un día que estaba uno de los chaveas malillo le dieron uno cosío, duro y
-Papá, ¿el hueso se l’echo al perro?..Enseñándole la yema.
Y que la olla diaria tenía tan pocos garbansos que había que quitarse la chaqueta y tirase de cabeza pá coer uno.

Había mucha ente pidiendo y Bastián había venío del campo, s`había moao y, como no tenía ropilla pá cambiarse, se quitó la ropa moá y se puso un vestío de la muer. Se sentó a la candelilla, en la chimenea, que se vía desde la puerta, el hombre allí, estaba allí calentándose…llegó uno pidiendo que era mu porfiao:
-Perdona, hermano, aunque sea un coscurrillo de pan… déme Vd. algo., déme Vd. algo Y venga, y venga…
-El ama no está...
Bastián no desía ná má:
- el ama no está… que el ama no está…
Pero el hombre como lo vió con el vestío:
-No me diga que el ama no está, que la estoy viendo yo, que no me quiera dar ná, eso ya es otra cosa.
-Oyes, ¿¡qué el ama está?!-,
Se levantó el vestío:
¡¡ Entonces soy el amo o el ama!!

Transcripción: Luis Torremocha