Presentación

El Archivo de imágenes es una iniciativa del Instituto de la Villa del Ayuntamiento de Casabermeja con el objetivo de recuperar nuestra memoria y preservarla a través de un soporte digital que nos permita acceder a ella de manera fácil.
Con este proyecto se pretende recuperar la memoria histórica de Casabermeja a través de las fotografías, estas recogen la historia reciente, que aún perdura y  podrán hacerse consciente y compartirla con las generaciones presentes y futuras. Se recuperara visualmente la arquitectura popular, las costumbres y tradiciones que persistieron durante el siglo pasado y que nos han conformado como pueblo.
Por tal motivo, necesitamos vuestra colaboración para poder acceder a vuestras imágenes y fotografías. Es fundamental la colaboración de todos los ciudadanos de Casabermeja que tengan fotos antiguas.
El procedimiento consiste en que nos facilitéis vuestras fotos y personal técnico en audiovisual las digitalizara y os las devolverá en el momento.
Las imágenes en soporte papel, película, diapositiva, vídeo  o digital, se podrán recepcionar en la siguiente sede:

-          Ayuntamiento de Casabermeja:
Miércoles y Viernes de 8:30 a 14:00h

“LAS COSAS DE EL LUGAR”.¡¡¡Buen viaje!!! , ¡¡¡Buen viaje!!!

Baltasar Penas mentaba a El Señor del Ladrillo. No me acuerdo (Miguel) pero al final: “Este año no se le enciende a El Señor del Ladrillo ni una ¡¡YESCA!!

Una vez que estaban haciendo rogativas en la iglesia,- una seca que vino,- iba la ente a la ilesia a resar, hasiendo rogativas para que lloviera y llegó Baltasar Penas y Juan Duende, borrachos, eran primos. Baltasar pegó una voz en la puerta: Padresito mío: VENGA AGUA, VENGA AGUA… Que tiene mi primo Juan Duende una tierra llena de candilitos de zorra y otra de sombreros de copalta.
Chiquillo, enseguía los guardias ¡¡ al cuartel!!... ¡Cudiao!...

Otra vez iban cuatro curas la calle abao y Baltasar estaba sentao en el bordillo, en la esquina de Juanillo el Coo. Los curas venía de ancá Pedro el de El Alcaire. Era el Día del Señor y los había llevao a comer. A media mañana bajan pá la ilesia y Baltasar, - no vía casi ná- y tenía costumbre de decir: ¡¡Buen viaje! Buen viaje!!, con esa voz que tenía. Y encartó que los curas estaban pasando: “¡¡ buen viaje”!! buen viaje!! y se quearon mirando…y le dijeron aluego: “mira que los curas t´an echao una mirá.
-¿Qué curas?
-Pues no van más que cuatro ahí pabao
- ¡Si lo sé me cago en tó la corte celestial y cuarenta leguas más allá, por si hay alguno ha salío de paseo! Me cago en S. Apapusio el de Osuna. (Sic, Cristina)


Le regalaron un caa de pescao, los que sacaban el copo, porque se había hecho pescaor, y los pescaores tienen mu mala boca, echan votos tó el tiempo. El les dío: “parese mentira que estéis criaos aquí en estas playas y no sepáis echar un voto como se echa. Vais a ver este: ‘me cago en 14000 barcos cargados de lentejas, en cada lenteja una hostia, en cada hostia un copón, en cada copón una pistola…
¡EA!, EA! la caa de pescao regalársela a este hombre, dío el patrón.

La muer de Baltasar, que le decían Antonia laTíolosbroches: “pa, pa pa” porque se ahogaba y las escaleras arriba:
“Una niña muy bonita,
Por mu bonita que sea,
Los pelillos del chumini,
Al mear,
Siempre se llenan” (sic, Cristina)

Era prima de Juan Jurao y éste los quiso herear. Mandaron otros contrincantes de la herencia a Juan Chicón con una carta pá uno de Colmenar que intervenía en esos asuntos. Juan Jurao llamó a Juan Chichón para darle las queas que, ni corto ni perezoso, le dío: “Yo, si es verdad que he llevao la carta y… si me dais el jornal llevo las cartas vuestras que queráis.”

Transcripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”. Otro alcalde

Cuando se fue M. Perche a Alhaurin, se queó Bastian Morales de alcalde
Se presentaron una gente de la falange en el pueblo, de visita. El alcalde había estao escardando en sus tierras, tenia una fanega en Casarias, con la ropa de campo llena de barro y no sabía nada de la visita y se entretuvo en La Plaza.
Entonces sonó el altavoz:
“Hace falta que el Sr. Alcalde se persone a la mayor brevedad posible en el ayuntamiento”
“¿Dónde se encuentra el Sr. Alcalde?”
Al oírlo, chiquillo, salió corriendo hacia su casa, - pá ponerse otra ropilla, pá muarse,- cuando alguien que estaba con los visitantes les dijo:
“Allí va, allí va el alcalde. “
Entonces los visitantes, con ánimo burlesco, jóvenes con ganas de cachondeo, le gritaron por los altavoces:
“Sr. Alcalde, Sr. Alcalde, no corra Vd. que es peor.”

Otra vez estaba en la taberna de Mendoza un forastero, frescachón, y le dice al alcalde.
-Yo lo conozco a Vd.…,¿ ha servío en Málaga?
(El estuvo años en Málaga).
-¡No, yo no!
-Forastero: “Sí, hombre, ¿ de qué le conozco yo a Vd.?...”
-Alcalde: “Ah, bueno, ya he caío: Yo lo conocí a Vd. de rano en una embarca.”
¡¡El hombre se las traería también…!!

Transcripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”. Un sigarro.

Una vez en la plaza, se juntaba mucha ente, estaba Pedro el de Alonso liando un sigarro y, como había aquella costumbre, dieron un empuón y le tiraron el sigarro,
Ël dío:
“ Me cago en dios. Me habéis tirao el sigarro.”
Y estaba pasando por allí el guardia gordo y le dío
“Venga vd. pacá.” Y le soltó su dos galletas.
Se lo llevó al ayuntamiento y lo metió en el calabozo.
-¿ Esto qué es. Yo qué he hecho!!.
-Por blafemar en la via pública
- ¿Yo flemao?, me cago en la hostia.-
…Y le dieron otra guantá.
Y al entrar al calabozo lo registraron y le quitaron una navajilla que tenía, aquellas de a tres gordas, que le había costao un duro.Le pusieron una multa de cinco duros. La hermana que ¡ sabía mucho de cuentas!! decía:
- Anda, la fiesta l’á salío barata a mi Pedro…La navajilla le había costao un duro y los cinco duros de la multa, por cuatro duros la salío la plaza hoy.

Transcripción; Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”.El Señor del Ladrillo

En Los Pilones había un ladrillo colorao, de cerámica, con una leyenda: que un pescaor se lo había encontrao, viejo pero lustroso. Estaba el Señor Crucificao y unas mueres debao, así (con las manos juntas) y tó el vecindario iba; había milagros de lata: unas ristras largas de ojos, de borricos, de caballos, de piernas… y tos los días iba una muer a encender el farol del Señor del Ladrillo.
Mis abuelos (Antonio) le hicieron un marco y eso…
Cuando mi padre se sorteó, que si se sacaba un número bueno hasta se podían librar, los malos iban a África, de cabeza, y mi abuela, además del farol de siempre, le colgó otro al Señor. Mi papá sacó un número malísimo, a casi nadie del Lugar y…¡ a mi papá le tocó!, a África. Llegó mi abuelo, estaba un poco coo y llevaba una buena vara. Vió el farol nuevo y le extrañó y le dise a mi abuela: “ese farol qué…”, que se lo puesto al Señor pá que el niño saque buen número.”¡¡Buen número!!, ¡cudiao con los coones!! Le pegó un gayuaso y creo que toavía están los cristales volando por ahí.

Un matrimonio con un ío ná má, ella al Señor del Ladrillo: “Ay, Padresito mío, que mi ío salga excedente de cupo. Si sale te tengo encendío tos los días de mi via”
Fué el padre con el ío pá ver a onde le había tocao… y le había tocao leísimos. Y antes de llegar el padre a su casa, por un serro desía a voses: “¡María, al Señor del Ladrillo no se le ensiende ni una yesca!, ¡¡ ni una yesca!! (Sic, Cristina).

Se fueron dos al Servicio, leos, y ellas, las madres, iban a resar. Una llevaba su libro de resos, la otra no tenia. Arrodilladas, cuando empezó una a resar en su libro la otra también resaba disiendo:
“ Padresito mío, dónde lo tiene ésta lo tengo yo… como lo tiene ésta lo tengo yo”(sic, Cristina)

Transcripción: Luis Torremcha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”. La blasfemia

La blasfemia: ( “añadío”, a modo de prólogo):
Se cuenta que Sta Teresa “comprendía” a su carretero  cuando imprecaba a las mulillas perezosas para que avivaran el trote.

En el pueblo riojano de Haro ha habido, hasta no hace mucho, un letrero que rezaba: “Prohibido blasfemar menos en la Cuesta del Río.”

La integración de la  blasfemia en el habla cotidiana  acaba convirtiéndose en una exclamación, incluso en una interjección de expansión, liberación  anímica. Está desprovista  de cualquier intención de ofender. Por ejemplo:

Estaba Andres apareando su mula, era creyente y practicante, y cantaba
Cantemos a l’ Amor de los amores. Cantemos al Señor …”
- ¡muuula, que no se está quieta, ¡la hostia!
“. Dios está aquí. Venid adoradores adoremos
“-¡¡mírala, iiia dios,  no te vayas a estar quieta, ¡¡ -
a Cristo Redentor… Gloria a Cristo Jesus...
Y le pegaba con la soga del “cabreto.”
Y continuaba cantando: Cielos y Tierra bendecid al Señor...; sin la menor conciencia de pronunciar el nombre de Dios en vano y sí la desesperación porque la mula no se dejaba, obstinadamente, de “aparear”.

 O como aquel otro que, en una humá, arando, las moscas atraías por el suor,  le molestaban muchísimo y dándoles manotasos les decía una y otra vez: “ ¡ no su casarais!,”¡ no su casarais!..”

Sirva este texto como introducción para algunos de los relatos que aparecerán en este muro con algunas, para algunas sensibilidades, “blasfemias.”  Por ejemplo:

 Joseito Caliente

Le pilló por ahí la muerte de su madre, que se murió en el cuartillo  de las Mellizas. Y cuando vino, a los pocos días, le hizo el duelo en la esquina del Churrete. To la gente de la Plaza Nueva, de aquellos alreeores, escuchándolo:
“¡Ay, ay, mi mamá, mi mamá de mi alma! Me cago en dios. Tantos palos como mu ha pegao.”

Le daba la gente una hojilla de papel, una hojilla de almenaque, una hojilla cualquiera, cuando estaba alpistelao, -le gustaba mucho el vino-:
-Venga, nombra el gobierno nuevo.
Se ponía un sombrerillo negro que llevaba al revés y empezaba:
“El parlamento (con entonación) está lleno de zapateros y sastres…”
 Le tiraban los muchachos de la chaqueta y se paraba y decía:

 “¿A tí te gusta que te tiren del abrigo?; ¡ a que no!. Pues eso le pasa a él. Déjalo nene.” Continuaba: “El parlamento  (con entonación) está lleno de zapateros y sastres y en el último rincón está el tío Moni – que era un zapatero-, el ministro Pepe el de Goro, el ministro Caritaliebre, el ministro Arrastraubios, Polvareas, Sogaalcuello, Cararrubia, Chimeneas, Juan Quintana , Chorrohumo… y tos van a la calle atrás tó los días.”

Transcripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”. UN CABO 1ª

Tenía Guiarro poca maldad. Demasiao buena persona. Descuidao. Se limpiaba los mocos en la bocamanga del uniforme. No tenía pañolillo, ni ná.
En un casamiento de una de las hias de Frasco Colores había una selección de cañitas. Pusieron vino en el refrigerio aquél, mucho vino… A la hora que dieron mu vamos, la ente empezó a salir, cuando ya no que daba nadie se puso él a juntar los culillos en una cañita de aquellas.
La mujer le daba voces por la calle…; ¡¡anda que mandaba mucho en su casa!!... To el mundo chusqueaba con él, hasta sus propios subordinaos.
Un día al salir de entanganar encontró a su hijo Pepito, gordete, en el último cajón de la noria que montaban en La Plaza y le dío:
* ¡Niño, bájate, vamos a comer!
* No, no. ( el hijo tampoco le hablaba en el papel de asistenta, como dicen en El Lugar)
* Bueno, ¡ahora verás mamá!

En la cinquina del viudo se metían en tres cuartillos tó el lugar. Un subordinao, el guardia Bartolo, que vivió en la Fuenteabao, le dío al cabo:
“ Esta noche vamos a ir al viudo, a darle un repaso a aquella gente.”
Él mismo iba antes y les decía que luego iba a venir con el cabo y haber si chusqueban
Entra el cabo:
-“¡¡ Bueno!! esto que es. Esto está prohibido. Que tal y cual.”
Entonces apagaban la luz, le quitaban el tricornio y se formaba un cebolleo enorme... y así acababa tó.


Transcripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”. Paulino

La 1ª radio del Lugar fue la de Santana, más o menos en el año 35. La 2ª la de Palomo el de la Reonda y, ya después, la de Cristobal Silguero, que la ponían en el ayuntamiento y se escuchaban los discursos de Queipo de Llano.
Paulino Pitre y un amigo fueron a pelarse a Antequera. Paulino, al llegar a la barbería:
-Maestro, ¿tiene Vd. por ahí un periodiquillo?
-Sí, sí, claro: por ahí anda uno.
Lo cogió al revés, con las letras pabao y empezó a recitar: “Anoche a las diez horas y retransmitido por la emisora E. A. J. 9, radio Málaga, pronunció su acostumbrado discurso el Excmo. Sr. D. Gonzalo Queipo de Llano, jefe de los ejércitos del Sur.” Hasta aquí lo que se sabía de memoria, pero continuó:
“ Esto viene bueno. Ha habido bastante jaleo por esos frentes... y avanzan imparables los nuestros...”
El maestro, que se da cuenta de la posición del periódico, le dice:
-Pero me cago en diez, si tienes el periódico al revés, hombre.-
-Pero es que así yo lo entiendo mucho mejor, contestó Paulino.



Transcripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”. UN HOMBRE BRAGAO

Cuando se hizo el mataero, salio un edicto del ayuntamiento que prohibía que cada uno matara su guarro en su casa… y había que pagar algo.
Juan Hierro no había matado nunca y su hijo, con el que el estaba chocho, nunca había probado el jamón. Un día, en la comía de la era, iba jamón y lo comió el chavea:
* Upá,¿ esto que es, que está tan bueno?
* Amón, hío.
Le dio tanta pena que se propuso cebar uno. Compró un guarrillo al destete, con la yerba, los desperdicios y arrimándole algo consiguió engordarlo y lo mató en su casa: Pa que su niño comiera jamón.
El alcalde, Pepe Malaguita., que se entera y un día se hizo encontradizo y le dice
-Hombre, Juan. Yo te tengo por un hombre formal y esos derechillos hay que pagarlos…
- Bueno, ya los pagaremos…
Otro día que se ven solos en el Puerto del Moral y el alcalde:
* ¡¡Hombre toavía no has pagao!!
* Mira, Pepe. Yo no he pagao y le contó la historia de su niño, rematándolo con:
* ¡Y mu lo vamos a comer y ya está.!
* Entonces es por cojones
* Eso mismo que has dicho, por cojones. Pepe.
¡Arre mulo.!

Durante un tiempo se hacían unos trabajos para el pueblo, que se les llamaba prestación personal. Unos ponía las bestias, otros herramientas, otros sus brazos.
Fue convocado Juan Hierro y se presentó al alcalde.
-¿Pa qué soy citao yo?
-Tienes que ir a echar un dia en el carril de El Chorro.
- ¿Y quien paga por la noche?
- Nadie, si eso es una contribución de cá uno
- Ah, pó yo no voy a ningún trabao que no pagan.

Se hizo cazaor de pajarillos… tuvieron que decirle que su mujer era alérgica para destetarlo de los pajarillos. Tenía un pajarillo que era un buenísimo reclamo. Se fue un día a la fuente La Teja. Lo preparó, la jaula, algunas taramillas y se escondió… Y ná, que el pajarillo no cantaba. Fue a ver y se encontró una culebra dentro que se había tragaos el pajarillo y no podía salir de la jaula. Rabioso, cogió un navajón que llevaba y la hizo cachitos, así. (Señala la punta de un dedo.)

Transcripción: Luis Torremocha.

“LAS COSAS DE EL LUGAR”. Frasco y Juan Torremocha

¡Que buenas personas eran!, pero ¡qué caías tenían!
Frasco cuando tenía el mosto, es cuando subía al Casino. Tenía las mismas explicaciones que su Juan. Verás, una noche en el Casino, estaba borracho y llegó uno y le dijo:
-Frasco, qué, esta noche parece que l´as tirao bien al mosto.
Y fíate que explicación dió, (había venío su Luis licenciao y pá celebrarlo se había hartao de vino):
“Quiero a mi Luis porque es el má chico por las consecuencias de la vida” (Ya sabemos lo que quería decir aquello)

En otra ocasión decía que Antoñica la del Chileño le había metío emisoras en sus partes.

Su salía había sío Regulares y hablaba moro. Ponía tres pesetillas, una encima de otra, y decía: un capitán…

En su casa, cuando el mosto, invitaba. Una vez le dio unos vasillos a Antonio Molina y la cogió tan gorda que ya éste echaba por la acera de enfrente…

Cuando sus primos, los seminaristas, rezaban el rosario por los altavoces, con el dedo en los labios: Ssss, imponía silencio dentro de su casa, aunque solo estaba su Gestrues

Y Juan estaba un día ancá Juan Pardo y estaba tratando y llegué yo (Miguel) y me dice:
¿Qué te parece, Miguelillo?, estoy tratando con Juan, lo vendo tó: la casa, las Melozillas; tó te lo vendo y me voy a Jeres… que se vive meor que en España.

Juanillo, ñeeta, tenía unas explicaciones:
-¿Habéis sacao la cebá?, ¿la aventasteis? (Una cebailla que tenían ahí, en Matamulos)
-Sí
-Y qué, ¿ha echao muncho?
-Sí, cerca de 20 fanegas largas.

Tenía Juan una tierra en Las Melocillas y Pepe Cuevas tenía unas en las Teoneras, pegao a la torre Zambra, y un día desde to lo jondo se plantó allí, en lo alto, a pedirle candela, porque se había queao sin fuego pá fumar y llega, a Pepe:
-Dame candela,
-Pero, hombre, no hay gente por ahí abao,
-Hombre, hay muncha, pero por no pedirle candela a un particular, me he dicho, voy a ir a pedirle candela a Pepillo.

Se contaba que una noche de invierno estaban en la mesa camilla Juan con su novia y los padres de ella y estuvieron jugueteando bajo la ropa de la mesa. Se abrochó la portañica y pilló un pellizco de la ropa y al ma´o menos tiempo:
“Bueno, me voy . Buenas noches”
Al levantarse, del tironaso, cayó al suelo to lo que había encima de la mesa.

Otra vez ancá Cañá estaba Luis Cuchareta y entra Juan, su primo y le dice Luis:
-Primo, tómate un vasillo vino
-No, no, yo no pueo beber.
Al ratillo, Juan a Seba:
-Ponme un calibre d’aguardiente.
Luis:
-Te invito a un vasillo vino y dices que no lo pues probar y ahora te vas a beber eso que es veneno
-¡¡Y no pueo beber otra cosa!!
Le gustaba munchísimo el aguardiente.

Cuando su hermana cayó mala, con un tumor en sus partes, dolido y enritao decía: “¡ a mi Gestrues, la probe, la tenío que salir eso ahí!”

Ellos tenían amistá con el Chileno y Juanillo decía:
“A la gente le parece que el Chileño tiene muncho dinero; eso le parece a la gente, y el Chileño debe má que el tren en Campanillas.”




Transcripción: Luis Torremocha.