Presentación

El Archivo de imágenes es una iniciativa del Instituto de la Villa del Ayuntamiento de Casabermeja con el objetivo de recuperar nuestra memoria y preservarla a través de un soporte digital que nos permita acceder a ella de manera fácil.
Con este proyecto se pretende recuperar la memoria histórica de Casabermeja a través de las fotografías, estas recogen la historia reciente, que aún perdura y  podrán hacerse consciente y compartirla con las generaciones presentes y futuras. Se recuperara visualmente la arquitectura popular, las costumbres y tradiciones que persistieron durante el siglo pasado y que nos han conformado como pueblo.
Por tal motivo, necesitamos vuestra colaboración para poder acceder a vuestras imágenes y fotografías. Es fundamental la colaboración de todos los ciudadanos de Casabermeja que tengan fotos antiguas.
El procedimiento consiste en que nos facilitéis vuestras fotos y personal técnico en audiovisual las digitalizara y os las devolverá en el momento.
Las imágenes en soporte papel, película, diapositiva, vídeo  o digital, se podrán recepcionar en la siguiente sede:

-          Ayuntamiento de Casabermeja:
Miércoles y Viernes de 8:30 a 14:00h

“LAS COSAS DE EL LUGAR”: Cristóbal el de La Morena y Pepe Plaza

Cristóbal el de La Morena


Vendió Cristóbal ½ fanega de tierra que tenía, cuando el estraperlo, pá echarse a estraperlista con el mulo y… cá ves que salía, lo pillaban…, y estaban cá ves má mal, má mal en la casa. La madre que no estaba mu al tanto de la cosa, desía:
“Oyes, disen las entes que con el chancleteo, -que era el estraperlo-, s´estan poniendo munchos ricos. En mi casa desde que mi Critobitas dispuso de echarse al chancleteo, mi casa patrlás, patrlás, patrlás…




Pepe Plaza


Pepe Plasa, con los años, le dio por la beatería.
Me acuerdo (Antonio) una noche en la Sinquina,- a lo meor Fernando el de la Cuchilla. Sí, Fernando. Iba toas las noches del Molino del Chileno a la Sinquina, a la de Antonio Cañá… ¡y lo que llevaba… perdía!... Nunca dijo “alto”…, pero una noche le tocó una sinquina:
“¡¡Alto!!. Me cago en dios y en la virgen puta,”
Y le desía Pepe Plasa:
“Oyes, no tienes bastante con cagarte en la Virgen; oyes, tiene que ser puta, ¡también!”

Crió unos guarrillos Pepe y fue a matárselos Clemente Villarrás. Tenía mosto Pepe Plasa y Clemente le tiró bien...Pelando un guarro se cortó una miilla:
-¿Cómo me las he arreglao yo pá cortarme? ¡Me cago en dios!
Y Pepe Plasa:
¡“No ves qué gracioso!; míralo,” ¡qué primor!
Pepe desía que había visto a Dios.

Transcripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”: Peresonajes de El Lugar, Más sobre Joseito Caliente.

Llamaba “Primo, Primo” a tos los jóvenes y a los mayores “Tito, Tito.”
Una vez, él andaba por ahí, se queaba en cualquier sitio, le preguntaron:
-Joseito, anoche, ¿a ónde te queastes?
-En una finca que hay ahí en El Forestal, que ahora no m´acuerdo cómo le disen.
Empesaron a mentarle lagares:
-¿El Pañero?
-No.
-¿Chinchilla?
-Tampoco.
-¿El Doraor?
-Tampoco.
-¿Sería Pocopan?
-Ese sería…, porque la Tita me dío cuando llegué que no tenía ni pan.

Por cierto que de burlesco a Pocopan le llamaban La Tahona.
Vino de Madrid Salvaor el de Las Parras y le dieron:
-El primo Ramón s´ha echao una novia.
-¿De a onde?
-De la Tahona…jajaja.


Estaban hasiendo el poso de Colores. El posero estaba dentro y los demás hasiendo la bocamina y llegó la hora de la umá y el hombre, hasta que salió del poso, ya estaban tos fumando. Era de El Palo va y dise:
-No ves, vengo tarde. Primo, primo, estais echando má humo que la calera de los Diegares.
-¿Y eso?
-Pues un tonto que va por El Palo y pá peir un sigarro: “Primo, primo, dame un sigarrillo que eche má humo que la calera de los Diegares.”

En la Posá de Bastian Samarra se untaban unos cuantos chuscos. Al lao vivía un hombre que le desían Blanquilla, el padre de las Blanquillas que hemos conocío de la calle Llana. En la Posá de Pancho, al lao, vivía Chorrohumo y Concha, tenían tienda allí. Los chuscos le desían a Joseito- Caliente - era mu exacto pá esas cosas- tu te pones en medio de las dos casas y dises:
“¡Soy má hombre que Blanquilla y mucho má desente que Chorrohumo!”
Blanquilla no salía pero Chorrohumo, que era inocente, salía:
-¿Quién t’ ha dicho eso?
- Los niños del Pueblo… los niños del Pueblo.
Nunca desía quién lo habia mandao. Era una buenisima persona. Ni a los niños era escapás de haserle ná.

Un día venía por las cuatro esquinas con una carga de aseitunas y lo pisó el mulo:
“¡Arre,mulo, alsa la pata, qu’has pisao al primo!

¡Pobresillo!… a lo meor fue víctima de la guerra… como iba mucho andando al Sauseo, lo mismo atravesó la línea, le dieron el alto, no se paró, no hizo caso y lo mataron. También se dío que s’había ahogao en un paar…, lo má frecuente es lo otro.

Transcripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”:Relatos de Critina 2 “Chascarrillos”

Anica La Perica y D. Ubaldo


Esto que voy a contar son de las cosas de la ente del Lugar, de aquellos tiempos, ya ves, tampoco estábamos…
Había una que le desían Anica La Perica…que estaba casá – tú no t’acordarás, ¡edad tienes!- con un ío de La Espartera, Manolo el de La Espartera… y la muer, pues tuvo una niña. -Ya ves, ¡ en El Materno no estaba!- ... y la niña nació mu chiquitilla, mu endeblilla. Se puso malilla. Estos esparterillos eran mu chiquitillos, angelitos.
Llamaron a D. Ubaldo que estaba allí. Y llega D. Ubaldo y dise:
-“Uui, la niña esta malita, mu débil, hay que ponerle penicilina, hay que ponerle penicilina.”
Y le dise la madre:
- ¡Ay!, D. Ubaldo, si yo tenía pensao ponerle Anica, por mi mamá.



D. Ubaldo y el hombre del Campo.


(A veses me se va la olla, ahora no me acuerdo lo que te iba a decir… espérate a ver si me acuerdo… ya m’acuerdo…)

Cuando estaba aquí D. Ubaldo. Tú te acuerdas…y hasta los maestros…los niños mu encontrábamos al maestro por la calle y le dábamos de lao porque mus daba vergüensa, (¡los mismo que ahora, que se emplean en ellos!...)
Bueno, vamos a lo nuestro.
Vino un hombre del Campo a la consulta de D. Ubaldo. Los probeticos venían má cortos que las mangas de un chaleco. Entra el probe con la gorrilla en la mano…
-¿Se puede?
D. Ubaldo mu buen médico pero mu seco. Dios lo haiga perdonao,..
Lo ve, le hase la reseta y se va el hombre a la botica. Era el tiempo que empesaron los supositorios. El hombre atienta, ve que aquello estaba blandillo, alargaillo… y como D. Ubaldo hablaba poco…, le daba mucho corae cuando le preguntaban, el probe s’estuvo mu callao..Otro hombre del Campo lo estaba esperando pá irse los dos en la bestia y le dise:
–Mira, voy a tener que entrar otra ves a hablar con D. Ubaldo. ¡Tu verás, ahora se enrita, pero tengo que entrar, porque, mira, m’ha mandao esto, que yo no sé lo que es…

(Ahora s’cortao esto en medio de la’stasion… Ah, no, me paresía que s’había cortao).

…Bueno, entró el hombre:
-Mire Ud. D. Ubaldo… que he tenío que venir porque esto no sé yo como me lo tengo que tomar.
-¡Eso te lo tienes que poner por el culo!!
El hombre no dío ni pío. Sale y el vesino que estaba esperandolo con la bestia en la puerta:
-¿Qué t’ha dicho?
-Esto es tirao… L’ he preguntao que cómo me lo tengo que tomar y m’ha dicho que me lo meta por el culo, y ¡ahora lo voy a tener que tirar!

(¡Pobretillo el hombre, tampoco había cursao las medesinas en la universidad de Salamanca!)



Bastian Gallito y Miguel Chiquetán


Fueron de fiesta, por ahí, a los Portales, o al Arroyo Coche, donde fueran. Se pusieron alegretes y se pusieron a cantar. Y Bastian Gallito dío:
“Aunque soy forasterito, no vengo en busca de amores, que m’he deao en mi casa el primor de los primores.”
Y estos chiquetanes , como son tan graciosos…la muer, Osefa La Mona; ya ves, una casa ente, y no hasía má que blanquear en la calle…
Y le dise Miguel El Chiquetán:
-No será pá poner piesas-. (Porque llevaba unas piesas puestas en el culo, qu’ antes cuando se rompía, ponían piesas…y había quien las cosía mu bien y otras…y las piesas de Bastián paresían la capaura una guarra.
-State callaito., state callaito, le contestó Bastian.

Transcripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”:Personajes de El Lugar: Juan Pintamonas

Estaba de manijero con Pedro Pascua…un día de esos nublaos, que ni llueve ni ná, pero como estaba sordo del tó, los sobrinos, mirando al cielo, le desían:
-Suena, suena bien…(la tormenta)
-Si queréis muchacho mus vamos
-Sí, si… que esto... que se funde el mundo en agua.

Un día iba con el mulo y vió una comadrea que se metió en el borde de la era y conforme iban los otros acercándose a la era:
“Chiquillos, no arrimarse ahí, que s´ ha metío una madreviea…eso es mu malo.., ¡como un mulo de grande!…”

A Frasquito Vera se la aventaba la mula…tenía que andar medio mundo buscándola. Cayó una tormentilla y la mula hiso lo mismo: se escapó. Era, allí, por Las Minas, y pasó por cerca de unas tres cuartilla que Juan Pintamonas tenía, a la vera de la era del Mirro. Vió Pintamonas venir a Frasquito Vera y le dío:
-Frasquillo, por lo mío no, por ahí, má abao, ha pasao. Allí van los rastros, pero Frasquito siguió pá lante. Es que había llovido y la mula había tronchao trigo y no quería que pasara.
A los má o menos días:
-Mira que te díe..., pues pasates por el rastro de la mula…¡no m´has hecho daño ni ná..!., con esos pies como cuartillas que tienes… ¡ná má que no m´has doblao trigo!

Eran primos y se gastaban bromas. Le desía Juan Pintamonas:
-Primo, t´acuerdas que sembrastes la media de garbanzos y no cogistes ni uno…ni uno: ja,ja,ja...¡Y yo doce costales de habas de la mía!.

Frasco un día estaba en la loma del Encebro, estaba contando:
-Mira, primo, yo de muchacho yo estaba con las yeguas del Encebro, de ayuante del yegüero y una noche –estábamos de noche por ahí,- chiquillo, s´empareó una tormenta. Mira, mus íbamos ahogar, mira que llovía: ¡ truenos, relámpagos…!
Pintamonas:
-Qué buena ocasión pá que t´hubieras quedao allí.
…”Mira, lo que no caería que apareció el amo en un caballo y me subió en él. Saltó una cañá, el caballo pegó un salto grande..., menos má que no me caí.”
-Qué otra ocasión pá que t´hubieras quedao allí.

Asinto cuando ya estaba mu enfermo, que se iba a morir, al sordo Pintamonas, -que le daba mucho susto de los muertos-. Vivían allí, a la vera del simenterio.- Asinto le desía a Pintamonas:
-Cuando yo me muera, vengo una noche, cuando estés dormío, te agarro de una pata y te llevo al simenterio
-No, Asintillo, no ío, no hagas eso.
Cuando se murió, la entes lo sabían, se lo mentaban, le desían:
-¡Juan, pobretillo Asinto, cómo se murió!
-¡Sí, sí, ío, mu bien… mu bien!; pero ¡ no me lo mientes, hombre! ¡¡ No me lo mientes!!

Transcripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”: D. Antonio Yañez

Era de los curas má antiguos.
Como era rácano, tenía la despensa cerrada con llave y se la llevaba siempre. Hiso el ama de llaves un día de invierno gachas y le salieron mu blandas; la probe, era casi la hora de comer y no sabía lo que le iba a haser a las gachas.
“Bueno, yo voy a ir a la ilesia, a hablar con Pepe el sacristán y le voy a desir que le diga al cura en latín que me dé las llaves de la despensa, que las gachas han salio mu blandas.”
El sacristán: (imitando el gregoriano)
-Di-se Ma-ría la nos trua que me des las llaves del ha-ri-ne-us… que l’ ha salío blan-des el gacheus...
Dise D. Antonio:
-Dí- le a María la nos-trua que no le doy las llaves del ha-ri-neus, que les meta me-chá-nis, me-chá-nis hasta que haga fós-foro, fós-foro-faaati. (Sic, Cristina)

D. Antonio era mu despistao: Le vendió 12 fanegas de trigo, la sirvienta, se las quitó, y le dío” eso son los gorriones, las palomas de la torre… ¡como las ventanas están abiertas!”
Y él se lo creyó: “bueno, así será.”

Con esto de las mandas había en Casarias una viencita, en la esquina, que está toavía. Toreó uno del Arroyo Coche que le desían Curro Amores. A los pocos días, una hermana, como salió bien de la corría, fue y le llevó un litro de aseite, se lo deó allí., en el nichillo. Aquel día no tenían gota de aseite pá comer en el cortijo. Dío Juan José, el manijero:” ¡bueno, ea, ya pá hoy tenemos aceite”!

Transcripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”: D. Antonio Rubio y D. Juan Cómitre Ramos

D. Antonio Rubio 2


Cuando las campanas aquello fue con el cura D. Antonio Rubio... le revolucionemos El Lugar, los mismos. Había malestar… que si se iban a llevar las campanas…, tal y cual.
Diimos dos o tres cosillas en dos o tres tabernas y se levantó El Lugar en contra de aquello… y ná.
Después juntaron el dinero entre él y algún amigacho más, las cargaron, a escondías, y, como las tenían desmontás, se las llevaron… y ya la campana gorda no es la que había...; no, la gorda sí es la que había; es la chica, la que da pá la ilesia, que la montaron y hasta le dieron un porraso a una esquina con el helicóptero.

D. Juan Cómitre Ramos


Estuvo en El Lugar, después estuvo un poco de tiempo en Zafarraya y fueron, porque la Billotica era la criada de la casa y tos los Cucharetas tenían una cierta amistad con él, y fueron unos arrieros de la calle Llana por cebá y los llevó a enseñarle la ilesia: “no tiene comparasión con la del Pueblo, pero es mu bonita también”.
Llegó a vicario general de Antequera. De ahí pasó a Málaga, y poco tiempo después, canónigo. Se ha muerto hace poquillo…En Las Hermanitas de lo Pobres de Antequera.
Mu caprichoso… y tenía que ir una hermana a comer con él, allí, tos los días.

Transcripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”: El vecino del párroco y el Sr. Obispo

En los años cuarenta el obispo realisa una visita pastoral a El Lugar.
Tras una mañana intensa, el meresío almuerso en casa del párroco.
Cuando estaban comiendo alguien llega y le pide al cura llevarle el santolio a un familiar que agonisa.
Por no dejar solo al Sr. Obispo, el cura llama a un buen hombre, vesino y amigo, para que le diera conversasión, lo entretuviera.
El vesino, que no se había visto, amás, en semeante apuro, no encontraba tema ni palabras convenientes para iniciar la conversasión: Garraspeos de garganta, mirás al suelo, tosesilla: mu apurao.
Y como en el pueblo el hijo seguía siendo cabrero, albañil, gañán, albardonero… como su padre, le vino a la cabesa al aturrullao acompañaor un tema de conversasión:
- Bueno, Sr… Sr. Obispo, Ud...Ud: obispo... como su padre, ¿no?

Transcripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”: Continuación de “los curas del Lugar.” D. Manuel Ballesteros

El 16 de febrero, cuando ganó el Frente Popular, en el 36, estaba él de párroco. Ya la izquierda tomó empue. Paquillo G., que era un arrancao, algo le diría a D. Manuel que pasaba por La Plasa, donde los obreros hasían plasa..; sacó D. Manuel una pistola y Paquillo tuvo que salir huyendo; chiquillo, volaba, ¡qué iba hacer!
Le sacaron una coplilla que terminaba: …” y a Paquillo G. lo plantó en la juente Caqui.”
Vivió en la casa de Bastian Caldera y como hasían en el Lugar se pedía pá el Día del Señor.
Uno de los que pedían era D. Manuel. Mi abuelo (de Antonio) me dió dos pesetas y me dío: “toma esto y lo llevas ancá el cura”
Llegué, pegué con el picaporte y dise el cura:
* ¿Quien es?
* -Yo
Sale pá fuera y va disiendo:”… bueno…, a ver quien es este yo.
Le di el encargo y me fui
Después vivió en la casa de Mariquita Montiel, en la calle Lalbarrá

Transcripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”.El cántaro de aceite:

Juanico Acinto en la campaña del molino de aseite tenía la costumbre de mandarle a los curas un cántaro de aseite pá el Santísimo y tos los curas daban una propinilla.
Estando D. Francisco Pinto, dos de los empleados del molino estuvieron discutiendo a ver quién iba. Por la propinilla: ¡ qué años aquellos!.
No se pusieron de acuerdo y fueron los dos.
D. Francisco estaba comiendo y:
-Mire, que Juanico Acinto tiene costumbre...;
-Ah, ponerlo ahí...
Ellos se quearon esperando y D. Francisco se dió cuenta de lo que esperaban. Se levantó, les dió unas palmaitas en las espaldas mientras les desía:
“Estoy mu agradesío. El día que sus muráis, en vez de llegar a la puerta de los carpinteros, voy a llegar hasta el Portón”.
“¡La mare que lo parió! Chiquillo, que mus ha matao… ¡¡que es lo que a nosotros mu hace falta!!, salieron comentando.”

Transcripción: Luis Torremocha