Presentación

El Archivo de imágenes es una iniciativa del Instituto de la Villa del Ayuntamiento de Casabermeja con el objetivo de recuperar nuestra memoria y preservarla a través de un soporte digital que nos permita acceder a ella de manera fácil.
Con este proyecto se pretende recuperar la memoria histórica de Casabermeja a través de las fotografías, estas recogen la historia reciente, que aún perdura y  podrán hacerse consciente y compartirla con las generaciones presentes y futuras. Se recuperara visualmente la arquitectura popular, las costumbres y tradiciones que persistieron durante el siglo pasado y que nos han conformado como pueblo.
Por tal motivo, necesitamos vuestra colaboración para poder acceder a vuestras imágenes y fotografías. Es fundamental la colaboración de todos los ciudadanos de Casabermeja que tengan fotos antiguas.
El procedimiento consiste en que nos facilitéis vuestras fotos y personal técnico en audiovisual las digitalizara y os las devolverá en el momento.
Las imágenes en soporte papel, película, diapositiva, vídeo  o digital, se podrán recepcionar en la siguiente sede:

-          Ayuntamiento de Casabermeja:
Miércoles y Viernes de 8:30 a 14:00h

“LAS COSAS DE EL LUGAR”: D. Antonio Yañez

Era de los curas má antiguos.
Como era rácano, tenía la despensa cerrada con llave y se la llevaba siempre. Hiso el ama de llaves un día de invierno gachas y le salieron mu blandas; la probe, era casi la hora de comer y no sabía lo que le iba a haser a las gachas.
“Bueno, yo voy a ir a la ilesia, a hablar con Pepe el sacristán y le voy a desir que le diga al cura en latín que me dé las llaves de la despensa, que las gachas han salio mu blandas.”
El sacristán: (imitando el gregoriano)
-Di-se Ma-ría la nos trua que me des las llaves del ha-ri-ne-us… que l’ ha salío blan-des el gacheus...
Dise D. Antonio:
-Dí- le a María la nos-trua que no le doy las llaves del ha-ri-neus, que les meta me-chá-nis, me-chá-nis hasta que haga fós-foro, fós-foro-faaati. (Sic, Cristina)

D. Antonio era mu despistao: Le vendió 12 fanegas de trigo, la sirvienta, se las quitó, y le dío” eso son los gorriones, las palomas de la torre… ¡como las ventanas están abiertas!”
Y él se lo creyó: “bueno, así será.”

Con esto de las mandas había en Casarias una viencita, en la esquina, que está toavía. Toreó uno del Arroyo Coche que le desían Curro Amores. A los pocos días, una hermana, como salió bien de la corría, fue y le llevó un litro de aseite, se lo deó allí., en el nichillo. Aquel día no tenían gota de aseite pá comer en el cortijo. Dío Juan José, el manijero:” ¡bueno, ea, ya pá hoy tenemos aceite”!

Transcripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”: D. Antonio Rubio y D. Juan Cómitre Ramos

D. Antonio Rubio 2


Cuando las campanas aquello fue con el cura D. Antonio Rubio... le revolucionemos El Lugar, los mismos. Había malestar… que si se iban a llevar las campanas…, tal y cual.
Diimos dos o tres cosillas en dos o tres tabernas y se levantó El Lugar en contra de aquello… y ná.
Después juntaron el dinero entre él y algún amigacho más, las cargaron, a escondías, y, como las tenían desmontás, se las llevaron… y ya la campana gorda no es la que había...; no, la gorda sí es la que había; es la chica, la que da pá la ilesia, que la montaron y hasta le dieron un porraso a una esquina con el helicóptero.

D. Juan Cómitre Ramos


Estuvo en El Lugar, después estuvo un poco de tiempo en Zafarraya y fueron, porque la Billotica era la criada de la casa y tos los Cucharetas tenían una cierta amistad con él, y fueron unos arrieros de la calle Llana por cebá y los llevó a enseñarle la ilesia: “no tiene comparasión con la del Pueblo, pero es mu bonita también”.
Llegó a vicario general de Antequera. De ahí pasó a Málaga, y poco tiempo después, canónigo. Se ha muerto hace poquillo…En Las Hermanitas de lo Pobres de Antequera.
Mu caprichoso… y tenía que ir una hermana a comer con él, allí, tos los días.

Transcripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”: El vecino del párroco y el Sr. Obispo

En los años cuarenta el obispo realisa una visita pastoral a El Lugar.
Tras una mañana intensa, el meresío almuerso en casa del párroco.
Cuando estaban comiendo alguien llega y le pide al cura llevarle el santolio a un familiar que agonisa.
Por no dejar solo al Sr. Obispo, el cura llama a un buen hombre, vesino y amigo, para que le diera conversasión, lo entretuviera.
El vesino, que no se había visto, amás, en semeante apuro, no encontraba tema ni palabras convenientes para iniciar la conversasión: Garraspeos de garganta, mirás al suelo, tosesilla: mu apurao.
Y como en el pueblo el hijo seguía siendo cabrero, albañil, gañán, albardonero… como su padre, le vino a la cabesa al aturrullao acompañaor un tema de conversasión:
- Bueno, Sr… Sr. Obispo, Ud...Ud: obispo... como su padre, ¿no?

Transcripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”: Continuación de “los curas del Lugar.” D. Manuel Ballesteros

El 16 de febrero, cuando ganó el Frente Popular, en el 36, estaba él de párroco. Ya la izquierda tomó empue. Paquillo G., que era un arrancao, algo le diría a D. Manuel que pasaba por La Plasa, donde los obreros hasían plasa..; sacó D. Manuel una pistola y Paquillo tuvo que salir huyendo; chiquillo, volaba, ¡qué iba hacer!
Le sacaron una coplilla que terminaba: …” y a Paquillo G. lo plantó en la juente Caqui.”
Vivió en la casa de Bastian Caldera y como hasían en el Lugar se pedía pá el Día del Señor.
Uno de los que pedían era D. Manuel. Mi abuelo (de Antonio) me dió dos pesetas y me dío: “toma esto y lo llevas ancá el cura”
Llegué, pegué con el picaporte y dise el cura:
* ¿Quien es?
* -Yo
Sale pá fuera y va disiendo:”… bueno…, a ver quien es este yo.
Le di el encargo y me fui
Después vivió en la casa de Mariquita Montiel, en la calle Lalbarrá

Transcripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”.El cántaro de aceite:

Juanico Acinto en la campaña del molino de aseite tenía la costumbre de mandarle a los curas un cántaro de aseite pá el Santísimo y tos los curas daban una propinilla.
Estando D. Francisco Pinto, dos de los empleados del molino estuvieron discutiendo a ver quién iba. Por la propinilla: ¡ qué años aquellos!.
No se pusieron de acuerdo y fueron los dos.
D. Francisco estaba comiendo y:
-Mire, que Juanico Acinto tiene costumbre...;
-Ah, ponerlo ahí...
Ellos se quearon esperando y D. Francisco se dió cuenta de lo que esperaban. Se levantó, les dió unas palmaitas en las espaldas mientras les desía:
“Estoy mu agradesío. El día que sus muráis, en vez de llegar a la puerta de los carpinteros, voy a llegar hasta el Portón”.
“¡La mare que lo parió! Chiquillo, que mus ha matao… ¡¡que es lo que a nosotros mu hace falta!!, salieron comentando.”

Transcripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”. D. Francisco Pinto:

D. Francisco Pinto Torres estuvo como cura del Lugar varios años.
Era algo egoístilla, trincaillo. Le gustaba pasearse por el Puerto de la Horca y llegó a tener una sierta amistá con Pepe Diegares, el de la calera, y disen que desía – la ente, aunque fuera en broma, se lo tomaba en serio-:
“Yo, -como tenía categorías en los entierros y en las misas-, con asomarle la cabeza a un gordo y a un menuo, un entierro grande y otro de los chicos, hago el avío”.
Dos mil pesetas eran pá los grandes: ponían catafalcos, varios monesillos, mucho gorigoris…
Por cierto, una vez faltaba un monesillo y le pidieron a un niño que andaba por allí, que rechazó, disiendo: “eso sí, ¡¡yo ahora me voy a vestir de jembra!!…”

Una vez estábamos en El Casino, en el mostraor y pasó uno, ya hecho un vieo, y estaba Pepe el sacristán, el que era de Cuevas Bajas,-¡qué tampoco pasó hambres!!- Y dío:
¡¡“No ves que dos mil pesetas van ahí.”!!

Cuando se murió Juan Matojo, ya ves, estaban mu malísimamente, fueron a hablar con él, pá el entierro más barato. Les estuvo explicando cómo era el presio, cómo iban vestíos, con capa yo no sé cuánto…;” bueno, nosotros le hemos pedío el más barato de tos” y dice Pedro el de la Miel:
¡Bueno!, ahora asoma el cura aquí en cueritates”

Transcripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”.Caritaliebre

Tenía que ir Caritaliebre a un entierro, del que fuera, de uno que había servido con él. Y no tenia ni ropilla que ponerse.
La muer se lo cuenta a unas vecinas, le dise:
-¡Y ahora yo no tengo ná que ponerle!, ¿qué le voy a poner?”
La vecina:
-Mira, los calsones que sean de mi Frasco, porque él y mi Frasco varían mu poco. Eso está hecho. No los tienes que buscar.
Otra le dise:
-Llévate los sapatos de mi marío
Y otra:
- Pó bueno, llévate el sombrero del mío.
Sale, entonces, Caritaliebre mu vestíito y una de ellas le dise:
-¿Qué, cómo vas?
-Pó mira:
“Los calsones de Frasco
Los sapatos de Juan Breva
El sombrero de Carasucia
Y Caritaliebre los lleva.”
¡¡ Tampoco se había vestío con Emilio Tucci!!
(Sic,Cristina)

Transcripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”.Don Timoteo:

Cura párroco del Lugar por los años cincuenta. Tenía una moto. S’encasquetaba su mono y se daba sus baldeos por ahí.
Una vez tenía la moto escacharrá y no le arrancaba. Él andaba trasteándola: pacá, pacá pallá y… no, ná,… que no arrancaba. Entonces se presentó uno que algo sabía de mecánica y le dío:
-D. Timoteo, ¿por qué no le toca Ud. ahí?
Tocó y la moto: ram, ram, ram…
Nuestro párroco motero, sorprendío, exclamó:
-Si no lo veo, no lo creo.
Y el auxiliador que responde:
- Ya sabe Vd., el cabrón es el último que se entera, y
D. Timoteo que contesta:
“El interesaaaado, hombre, el interesaaaado.”



D. Timoteo aquel, un entierro, se murió la mua de Las Chapas, una ía de Juan Vela. . Había muncha ente. Entonces el cura iba al cementerio y la calle abao la ente iba hablando.
Por la puerta de Berruca paró y dio:
“Voy a hacer tres advertencias:
1ª: ¡¡No se habla durante el entierro!!
2ª: ¡¡No se fuma durante el entierro!! Y
3ª: ¡¡ Descubiertos!!
Bueno, y otra:
¡No pueden entrar los perros en el cementerio.”.!

Bien, tiran pá bao y la ente, claro, empieza a hablar otra vez. D. Timoteo se para y grita:
“¡¡ PARAN… u OTORGO OTRAS MEDIDAS!!”…
“Es que se irá a liar a galletas ya”, comentaban.
Seguían hablando. Total, llegamos al cementerio, el cura entraba hasta el nicho. En la puerta se quedaba muncha ente.
Frasquito Acinto lió un sigarro bien gordo, ve venir al cura y dise:
“Me quitaré de aquí, que estoy fumando… y ese me va a querer pegar y ¡ yo no ME VOY A ESTAR QUIETO.!”

Transcripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”.Un nuevo café y una taberna en El Lugar:

Una pareja del Lugar – contaba Bastian Corin- decidieron poner un café en la casa de la Charcona. Ninguno de los dos tenía fama de limpio. Ella era muy puerquísima y él no mucho má primoroso.
El Mono, un asiduo parroquiano, con mucho salero y algo escrupuloso, pidió un café. Entonces no había cafetera ni ná. El sirviente-camarero acababa de meter la paja en el pajar y los bolsillos de la chaqueta se le había llenao de paja.
Pá servir llevaba un jarrillo con el café en una mano y otro jarrillo, con la leche, en la otra. No le quedaba más remedio que meterse los vasos y el azúcar en los bolsillos y al sacarlos los limpiaba con su propio pañuelo. Se ponía por delante y, -decía Bastian Corin-, que pá decir: “quieres el café solo o con leche,” le echaba lo primero un poquito de café y luego le decía al Mono, que era así, chiquitillo –lo perfila con la mano-:
-¿Te vasio, con el jarrillo de la leche, te vasio, te echo leche?
- El Mono: sí, hombre, vásiate como una ibia.
-¿Y azúcar? ¿Esto no lleva azúcar ni ná?
- También, hombre, no te apures.

Y se sacaba del bolsillo un puñao de azúcar revuelto con paja, mientras vía el Mono, con cara de espanto, aguantando las arcás, cómo caía la azúcar revuelta con paja en su café.


Hubo también una taberna, de Juanito Ramos, que tenía hasta una mesa de villar. Era una taberna de lo má flamenco que había..., tenía sus vasitos como los de la Casa el Guardia, un poquito acampanaos. Ponía sus tapitas de anchoas, hechas por él.
La mesa de villar, no de estas planas, con boquetes –americana, apostilla El Duque-. Tenía cinco o seis boquetes en las puntas, otros por los laos, una bola colorá que valía má que las otras. Yo (Antonio) de mosalbete ugué allí.

Transcripción: Luis Torremocha