Presentación

El Archivo de imágenes es una iniciativa del Instituto de la Villa del Ayuntamiento de Casabermeja con el objetivo de recuperar nuestra memoria y preservarla a través de un soporte digital que nos permita acceder a ella de manera fácil.
Con este proyecto se pretende recuperar la memoria histórica de Casabermeja a través de las fotografías, estas recogen la historia reciente, que aún perdura y  podrán hacerse consciente y compartirla con las generaciones presentes y futuras. Se recuperara visualmente la arquitectura popular, las costumbres y tradiciones que persistieron durante el siglo pasado y que nos han conformado como pueblo.
Por tal motivo, necesitamos vuestra colaboración para poder acceder a vuestras imágenes y fotografías. Es fundamental la colaboración de todos los ciudadanos de Casabermeja que tengan fotos antiguas.
El procedimiento consiste en que nos facilitéis vuestras fotos y personal técnico en audiovisual las digitalizara y os las devolverá en el momento.
Las imágenes en soporte papel, película, diapositiva, vídeo  o digital, se podrán recepcionar en la siguiente sede:

-          Ayuntamiento de Casabermeja:
Miércoles y Viernes de 8:30 a 14:00h

“LAS COSAS DE EL LUGAR”. Las cosas de un alcalde natural, espóntaneo: Pepe Malaguita

Con motivo de una visita del obispo al pueblo, alguien le comenta al alcalde:
“-Ahora tendrás que ir a recibirlo y darle la bienvenida con unas palabritas y tó
El alcalde, mocito viejo, estaba para casarse y respondió:
-Qué leche de bienvenida, ni ná de ná. Como ella esté en condiciones cuando venga el obispo, me caso y me quito d’enmedio….¡¡Mira que la puñeta de venir ahora el obispo!!…” se iba refunfuñando.
En otra ocasión se montó para ir a Málaga en un camión de carga, que no podía trasportar viajeros. Los paró la guardia civil y procedió a denunciarlos. Con el objetivo de evitar la multa:
-Yo soy el alcalde y… uno tiene que ir con bulla para unos asuntillos a Málaga… tenia que venir sin más remedio.
-Sí, sí, pero hay un coche de pasajeros pá venir a Málaga y Vd. debía saber, mejor que nadie, que en los coches de carga no está permitido…
-Bueno!! Bueno! En el de pasaeros…Ahí mete el Chato si es pa 40 ,50 y no se pué ir... (“El Chato las Gomas,” por su nariz muy roma, de gorila decían, y por vender y/o reparar neumáticos, era el chofer y propietario)
Total que acaban multando al del camión y al Chato y tuvo que pagar una multa.
A los pocos días el Chato se encuentra con el alcalde y le suelta (El Chato, malagueño castizo, con los catetos se echaba “pa´lante”):
-“Pichilla, no tuviste otra cosa mejor que hacer que denunciarme…,
que meto má viajeros de la cuenta... Pues que sepas, ¡¡ que voy a seguir metiendo má de 40 y que ninguno te pué ver y... yo el primero”!!

Hubo toros en una plaza portátil y los chaveas habían escarbao un boquete por donde se colaron el primer día. Avisado el alcalde, acudió al lugar y se puso a reflexionar: Si echo tierra, lo volverán a hacer; más tablas las romperán… En esto que ve un arrastrón, que a la yunta le costaba arrastrar, especie de remolque para deshacer terrones, que estaba a cierta distancia y, ni corto ni perezoso, se lo echó a cuestas y tapó el boquete, remachando: “y ahora tendrán que venir con toos sus paes para poer colarse…”


Transcripción: Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”. Goro, Gorillo

Tenía una burra que no podía ni con las coplas. Estaba paralítico de las piernas, vivía con su madre en condiciones malísimas y toas las mañanas, aprovechando una albarraílla que había en su puerta, se subía en la burra para ir a pedir
Goro iba de casa en casa dando las novedades, si eran malas, mejor.
Una vez a Catalina Plaza le dice. Catalina, acércate. Se acerca y le dice flojito: “los Uraillos m´an partío”…sin má explicaciones.
La burra no podía mantenerse en pie. Unas veces levantaba una pata, otras la otra, se mecía y Goro, que llevaba una vara, le pegaba en el pescuezo y le decía: “¡quieta borriquilla con el genio!”.
Parecía tonto pero no. Cuando entraron los nacionales se puso su gorrilla de falange y repetía: “Soy de 1ª línea. ¡Viva España!
Un día llamó a Paulino Pitre, -él le llamaba Antonio-: “Antonio, mira no seas tonto. Cómprate una gorrilla como ésta y te apuntas… que si no te cortan el cuello…Antes se ponía en la esquina de Juanpepé y gritaba: ¡Salud camaradas!

Un día venía del Puerto la Horca en su burra y vió a Frasquito el Coillo andando y le dío: “Frasquito, súbite. Mi mamá me tiene dicho que a tó desgraciaito, como yo, que lo suba.
Se subió Frasquito como pudo, detrás, y llevaba la cabeza pegada al cogote de Goro y pronto vió un batallón de pieos y le dice: “Goro, para ahí, hombre, para ahí, que esta es poca burra pá tanto ganao.”
Los chaveas lo mareaban muchísimo. Venía uno de El Trabuco, sobrino de Matilde, y se unía a ellos: Venga a joerlo y venga a joerlo y alguien, un muer, que un día pasaba le dijo “pégale un palo, sobre tó a ese, al forastero,”
- No muer, que es sobrino de Matilde, que me da dinerillo pá el gazpacho.

Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”. El Rápido

Fue sargento en La República.
Decía que en Francia había hablado con un coronel ruso que le había preguntado que quién había ganao la guerra. Y que, al decirle que Franco, aquel le había dicho: Pues entonces tenéis Franco pá 40 años.
“No savía ná!
“Ná má que vino pá afitarse y irse.,” añadía él
Madrona, pá chincharlo, le comentaba que había sido teniente en El Frente y estando en Valencia fue a hacerse un traje. Le tomó la medía el sastre y él le preguntó que cuando venía a recogerlo:
-“Bueno, tal día”
Ya se iba y el sastre le preguntó que insignias le colocaba en la bocamanga:
-“Bueno, déelo Vd., porque soy teniente y cuando venga a recogerlo a lo mejor soy capitán.”
Eran inventos de Madrona.
El Rápido lo miraba y le decía:
“Yo si que te hacía un traje a ti...; pero de maera”

Otra cosa, el arte que tenía pá los motes a los parroquianos:
En EL Casino:
“María, un café pá el gobierno nuevo, un café pa el gobierno nuevo” Era Bastian…
“Un cafelito para Juanito Valderrama. (Era Juan Malaguita, que era mu serio)
María lo completaba bien::
Antonio el de la Garbaña se daba una vueltecita tos los días por El Casino: 1º por el cuartillo, después por la salita cuadrá, que estaba como reservada a las autoridades y, por último, ¡tos los días!, por la sala grande. Sin consumir ná. Al salir pasaba delante del mostrador y ante el guiño de El Rápido Maria le decía:
“Antonio, ¡qué, sin novedad, ¿no?”


Fueron unos de El Lugar a Colmenar y uno de allí les dijo:
- Yo estoy casao con una de Casabermea.
-¿Y quién es?
-Pues mira. Mi mujer es hermana, -no sé decirle otra cosa,- se había criado en EL Campo. Es hermana de la mujer de El Liero y, bueno,
- Quién es ese Lihero, si en el pueblo no hay nadie que digan el Lihero
- Ah, pues mira: trabaja en el campo y hace de camarero también algunas veces en la taberna de la plaza
- Bueno, ese es El Rápido.

Un hermano, el que estaba casao con la tita de Pepillo, el Rál de Mecha, se lo pusieron porque tenía un mechero de esos de mecha roja. Fue y compró un rollo y le cobraron un ral, cuando antes la daban por una perra gorda y pensaba que lo habían robado y cada vez que sacaba el mechero decía:
¡¡ Cudiao con el ral de mecha!! ¡¡ Cudiao con el ral de mecha!!

Tenia unas trampas que pagar en la Caja y cuando entró la democracia, los suyos, creía que ya no tenía que pagarla.

Luis Torremocha 

“LAS COSAS DE EL LUGAR”. Cristóbal Ramos, correor:

Resulta de que él era el correor en el Lugar, que ganaba una perra más que los otros, los de la romana.
Entró Juan Marin de teniente de alcalde con Sardiguera, de alcalde 2º, como se llamaba entonces, y le quitó la medía a Cristóbal. Se lo daban casi siempre al teniente de alcalde.
A la cuenta Paco Zamarra tenía una tabernilla, que era hermano de Bastián Zamarra, el amo de la posá frente al Ayuntamiento.
Cristóbal se la tenía guardá y decía:” Juan Marin es un grandón, pero blandón: Yo tengo más mala leche que él.”
Un día cogió y le díjo:” ven pacá, Juan Marin, que mu vamos a beber un vasillo-vino.” “Se le puso la cara blanca, pero vino conmigo”. “Lo llevé ancá Paco Zamarra”, que tenía la taberna donde la había tenío Frasquito el de la Enoveva, allí, en lo alto de la calle el Mesón.
“Llegué allí y le dije: Paco, pon ahí dos vasillos de vino” y, como Paco sabía que andaban mal, remachó: “¡¡ dos vasillos de vino!! ¿Cristóbal?”
Sí, uno pa mí y otro pa Juan Marin que le voy a decir lo sinvergüenza que es.
(La media era media fanega que llevaba colgá. Eran fedatarios oficiales, los correores de la Villa)
Vivian en la casa tres Cristóbal:
Cristóbal Ramos, el viejo
Cristóbal (Cristobalillo, porque de niño había sío mu malo) y
Cristobitas.

Cristóbal el viejo se iba al horno de Manuel y el Mono, que era el panadero, lo llevaba y lo traía, porque la calle estaba desempedrá – Manuel Perche la desempedraba cá dos por tres- y un día, para obsequiarlo, le dice Cristóbal al Mono:
“¡Venga, que te voy a invitar a un cafelillo!”
Y lo llevó al Casino.
El no se llevaba bien con los del Casino.
Su hijo Diego, el correor, era novio de una del Casino y dispusieron desbaratar aquella noviaría pá que Pepe el Coo se ennoviara con ella. Se enteró Cristóbal del lío, porque Diego, como era mu buena persona, no se estaba dando cuenta, percatando, se dirigió al Casino y dijo en voz mu alta: ¡“Con esto de la noviaría su estáis burlando de mi Diego y, cuando su burláis de mi hijo su burláis de mí!, ¡¡¡Pues que sepáis que quien se burle se va enterar. No va a quear ni coo ni coa!!! y deó de entrar al Casino
Aquel día ,30 o 40 años después, entró y creía que llevaba dinero en la cartera y lo que llevaba era cuatro recortillos de periódico, décimos de lotería…
“Bueno, ¿qué se debe”? y echó mano de la cartera y se llevó el chasco…
Entonces volvió a su casa mu enfadao y le dijo a la nuera:
“¡¡¡ Tantos años que no quería ni pisallo y por conviar al Mono, que me hace el favor, entro y ahora resulta que no llevo ni una gorda, qué habéis hecho conmigo!!! Armó la gorda.
Y es que había estao con fiebre y se le había tocao la cabeza un poquito y no hacía ná más que pedir dinero. Los hijos para tranquilizarlo le daban papelillos que el guardaba como dinero

Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”. Joseito Teneandez: (2h.6min. 14” 17 09 06):

Cuando se murió Paco el de Casarias se contaron hasta 13 coches, cuando apenas había coches. Llegó Joseito con una carga de agua ancá Santana. Él arrimaba el agua a las casas de La Casa Pintá. Estaba allí un chofer que venía de Colmenar- me parece que lo mataron-, que le decían El Sevillano y el día del entierro Joseito le dice:
-Oyes, que se ha muerto Paco
-No hombre, es que se le ha parao el corazón
-Cuchi, decían que se había muerto.

En otra ocasión Juan Pintamonas se queó mirando, a Joseito, y le dijo:
-Joseito a que te acierto donde hiciste la mili, donde has servío
-Vamos a ver
-¡En caballería na más!
-Oyes, que has acertado
-Ya ves, eso no tiene ná que decir: tos los enjutos como tú, con poca barriga, han servio en caballería
No había estao en caballería ni na…pero subia la calle arriba sobre el borrico como si fuera un caballo alazán. Le tenía puesto un cuerno en el collarín.



Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”. Cristóbal Ramos y Manuel Billoto

Cristóbal Ramos y Manuel Billoto, que estaban mal de la vista los dos, se sentaban en la acera a tomar el sol... o la sombra. Un día uno que había venío de la mili los saludó y se fue.

- Cristóbal: ¿Quién es, Manuel?, ¿tú lo has conocío?
- Manuel: Yo no.
- Cristóbal:…ñeeta, que par de policías estamos hechos


Luis Torremocha

“LAS COSAS DE EL LUGAR”. Farriñas:

¡A Farriñas le pasaban unas cosas!, cuando El Movimiento, cuando estaban aquí los rojos, en la casa de Bolaños montaron un cuartel, allí estaba la plana mayor. Pusieron un busón, la luz era de Perche, que se iba cá istante y el comandante preguntó: ¿dónde está aquí el electricista?, que se va a enterar…
Era Farriña, lo trajeron.
-¿Tú eres el electricista?
-Sí, yo soy.
¡¡Pues ahí te estas, como se vaya la lu, que sepas que aquí mismo te pego cinco tiros!!
-“ La noche que yo pasé, chiquillo, menos mal que no se fue la lu!”
Y es que era un electisista de coones; ya ves, hacía lo que poía: hizo en una casa un arreglo de una bombilla y pa enceder una había que encender la de otra habitación.
Se pagaban cinco perrillas y tos los días iba Farriñas con unos tiquecillos y unas tieras, se pagaba por días. Iba cobrando una vez- ¡mira que había dineros en el Lugar en aquellos tiempos!, las mueres se escondían, cerraban la puerta, temiendole, por no pagar tres perrillas.
Estaba Juana la Peporro en su casa y vió subir a Farriñas y le dice a su hija: “Mira, viene Farriñas, yo me voy a meter dentro, tu te queas ahí y le dices que yo he ío al río, que estoy lavando.
Y eso hizo la muchacha, ya grandona.
-Mi mamá ha ío al río. No está, ha ío a lavar al Recoillo.
Farriñas le estaba viendo los pies por debao de la puerta y le dice:
-“Ah, ya, que ha ío al Recoillo. Pues dile a tu mamá que otra vez que vaya a lavar que se lleve los pies…”
A la pila de años de aquello, no se reía ná Juana la Peporro cuando se encontraba con Farriñas...
Y cuando vendía helaos. El primer pregón lo daba en la puerta de la fragua, el 2º en la esquina de Juanpepé. Llegó una hembra y le díjo lo que fuera y al otro día pa chincharlo,
-“¡Hay que fiarse, el otro día vi que le echaste manos al gorrión a una!”
- ¡Yo, nunca, eso ni borracho. Una mujer nunca me liao con ella!
-Pues es verdad, tengo testigos
-Diego, ¿no le echó mano ayer…?
-Sí, yo lo vi con mis propios ojos.
-¿A quien?
A fulana
-¡Bueno, a remate lo que me ha hecho a mí ha sío un ao!
Y es que había una historia detrás.
Yo escondía los dineros – decía Farriñas- en una viga, en la cuadrilla, metíos en una latilla y a mi muer le dió por decir que tenia que tener dineros escondíos…y dió con ellos y con unos que había en un rinconcillo que había estiércol; pero aluego, Chiquillo, no daba con ellos y un día, me tocaría y se dio cuente de dónde los tenía y un día ayuá por la vecina me pillaron, me tiraron al suelo, se espatarró mi muer en mí, me echaron los calsones abao y me sacaron el dinerillo de la bragueta..

¡Le pasaban unas cosas!:
Iba a Málaga a comprar género...quince duros…iba al café, a la vera del mercao, al Café Nuevo:
-“Yo nunca me había sentado,- contaba- en un taburete de esos que hay en los bares y aquel día me dio por sentarme en uno y ¡mira, tiré el café, le cayó encima de los calsones de un hombre que estaba al lao, que llevaba unos calsones nuevos y el hombre me iba a matar! Diosmío de mi alma!
-“Perdone, hombre, les doy los míos”
-“¡¡Los suyos no los quiero yo ni pa trapo de fregar!!, ¡¡ el idiota este lo que ha hecho con mis pantalones!!
“Pero tuve suerte, se empareó un guardia que le decían Roldan que estaba destinao en el Lugar y me salvó; si no me la cargo allí mismo aquel día. El guardia me dijo: “me voy contigo, vaya que este vuelva a las andás”

Luis Torremocha.

“LAS COSAS DE EL LUGAR”. Las novillás de El Lugar:

Juan Colores se tiró al plaza y su hermano Antonio, pa que la gente no se riera de el, iba ca istante a sacarlo y él le contestaba:
* ¡Déame a mí, hombre!, esto lo entiendo yo
* Sí, claro. Eso lo llevas tú en la masa la sangre, le contestaba Antonio
La gente, después, pa burlesco, como sabian que Antonio estaba enritao le preguntaba: -¿ Tu Juanillo, cómo ha escapao?
- Mi Juan ha tomao la alternativa, sí, sí.

La becerra lo pilló, chiquillo, unos cabezazos, lo tiraba al suelo, tres o cuatro metros más allá, se levantaba y otro trompazo y ¡¡al suelo!!, y otra vez y hasta un borrico que hacia de picaor, con dos capachos de esos de molino, lo pisoteó… No tuvo bastante con los trompazos de la becerra…
Estaban segando más alla´del puerto de El Moral, los dos, y los que pasaban:
* Chiquillo, Juanillo, qué bien estuviste ayer.
Antonio que respondía:
* ¡Ay, me cago en la mare que sus ha parío!
En la taberna Gallito:
Juanillo, la 1ª vez que has toreao y hay que ver lo bien que has toreao, los quiebros y tó que le hacías.
En La Plaza, El Mellizo, siempre le decía algo y él retroniqueando decía:
-Voy a tener que meterle un puñetazo a alguno…

-Bueno, os fiasteis que ya al final no me trompaba la novilla… porque ella diría: esto será un marmolillo o algo parecío


Otra novillá de la que se escaparon tres, por la barrerilla de palos que había en la calle Camacha. (Algunos de los muchachos, huyendo, acabaron debajo de la cama de la casa de Antonio Pascua.) y otras tres quearon, en la plaza nueva, ancá Bastian Breva.
Bueno, había que sacarlas y que no se metieran en el cuerpo casa, que no hicieran estropicio.
Entró Garbancito, que era peón pá tó, con una soga ató la novilla por los cuernos y venía tirando de ella y otros detrás del rabo, tirando, frenándola.
Iba Garbancito con un trajecillo de aquellos que hacía la Mortera, su boinita nueva y mu pelao.
Al salir a la plaza la soltaron los de atrás, la becerra se lanzó, le metió una embestía, lo tiró, le pegó sus dos patás… y pá irse le pegó otra y se le cagó en encima.

Y es que los toros en El Lugar tenían más que ver que toas las corrías…¡¡ ande va a parar ¡!


De las que se escaparon una tiró pa El Burro, otra pá Los Penñoncillos..
Venia Juan. El Pelao., que venía de rebuscar, y le dijeron:
* Mira que hay una becerra, ¡ten cudiao.!
* ¡¡A mí una becerra me irá a comer.!! ( no sabía ná de aquello, pensaba que era una becerra corriente).
¡No lo pagó caro!: como tenía pocos cuernos, lo que hacía era tirarle bocaos. Le decíamos Juanillo métete en un surco, hazte el muerto y el:
-¡¡Estoy hecho!!, gesticulando con los brazos, y la becerra lo atacaba mas…

A la Pimentica, la mujer de Pedro el que hacía las figuritas de esparto, se subió en una higuera, la vaquilla al pie del tronco daba ¡ unos resopliós!, se desganó y calló encima de ella, se quebró un brazo y tó.

Las novillas acabaron matándolas a tiros la guardia civil

( A Juanillo lo traeron a Malaga y a los pocos días, aburrío, se vino al Lugar, porque decía que le ponían un plato llano y él no sabía comer ahí.. Siempre había comido en un plato jondo.)

Como eran plazas portátiles los niños- y no tan niños- se metían por debajo pa verle las piernas a las mujeres. Iban tos: niños, grandes, casaos…que hasta le vieron las piernas a su hija. Iba otro también mirando y acudió a una que los otros estaban diciendo: Iiia,
Iia ia, no ves ésta, porque tenía las piernas muy gordas. Se dio cuenta que eran de su madre y empezó a gritarle.
* Mumá mumá, tápate eso!!!! Tapate eso!!!

(“Los culé” de Barcelona viene de que el primitivo campo de futbol de allí tenía las gradas de madera. Iban muchos a ver los culos, los culés. Otra versión es que los que se sentaban en las últimas gradas les sobresalía el culo y se les via desde la calle.)

Luis Torremocha.

“ LAS COSAS DE EL LUGAR”

Texto introductorio:


En recuerdo, y para el recuerdo, queremos transcribir: Juan García, Pepe El Duque y Luis el de María Duran algunos textos de las “Conversaciones en El Cerrillo” que tuvieron lugar en el mismo, una pequeña casa de campo en El Arroyo Coche, entre Miguel Cascales (q.e.p.d..) y Antonio el de la Caprichosa (q.e.p.d..), dos cronistas de las “Cosas de El Lugar,” singulares, memoriosos, como el Funes de Borges, pero sin daño cerebral ,con chispa y gracejo, conversaciones que son y guardan un tesoro invalorable de la intrahistoria, de la historia de la vida en nuestro Lugar allende los tiempos… Claro, a veces, con un fondillo “Allende”
Como animador- maestro estaba Antonio el del Estanco (q.e.p.d.).
Pepe el Duque y Juan García, se encargaron de la intendencia desde su condición de “gourmets” y cocineros exquisito y de estimular los diálogos.
Agradecemos a la página Web del Ayuntamiento la oportunidad de divulgación de estos relatos.


Luis Torremocha.